Al comienzo de El Loto Azul, Tintín disfruta de la hospitalidad del maharajá de Rawhajpurtalah, un imaginario estado indio. Allí recibe la visita de un chino que va a traerle cierta información pero, antes de que pueda hablar, es herido por una flecha que lo enloquece misteriosamente, y sólo puede pronunciar dos nombres: una ciudad, Shanghai, y un nombre de persona, Mitsuhirato. Tintín parte hacia Shanghai y se entrevista con Mitsuhirato, que es el representante de Japón en la ciudad. Éste le indica que el maharajá corre peligro, y que debe regresar sin tardanza. Tintín es objeto de una serie de misteriosos atentados contra su vida, de lo que es salvado de forma igualmente misteriosa