Tras recuperarse de las heridas ocasionadas por los disparos, el doctor Gregory House vuelve al hospital por primera vez y trabaja fervientemente en dos casos al mismo tiempo que Wilson y Cuddy se han encargado de buscar para que le resulten interesantes: un hombre paralítico durante 8 años llamado Richard McNeil (Edward Edwards) que se tira a la piscina con su silla de ruedas mientras en casa celebran una barbacoa familiar y Caren (Clare Kramer) una mujer que se queda paralizada, aunque sus placas no muestren lesiones medulares, tras una sesión de yoga donde realizaba una postura invertida.
House no cree que Caren padezca esclerosis múltiple por lo que quieren que repitan las pruebas. A Richard en cambio opta por intentar aliviar sus dolores aunque tiene claro que se quiso suicidar.